¿Qué es y cómo gestionar el riesgo financiero en tus inversiones?

Temas relacionados:
Tiempo de lectura: 6 minute(s)
Imagen de un muñeco inversor en un artículo sobre qué es el riesgo financiero

El riesgo financiero es un concepto intrínsecamente ligado a la incertidumbre que rodea a las inversiones que afecta, en menor o mayor medida, a todo tipo de activos. En este artículo, te contamos qué es y cómo gestionarlo.

Los mercados bursátiles son entornos complejos en los que los rendimientos de un activo pueden verse afectados por multitud de factores. Desde los cambios en la política monetaria, hasta las tensiones geopolíticas o, sencillamente, unos resultados financieros más bajos de lo esperado, hay miles de variantes que pueden hacer que el rendimiento de una inversión pueda verse afectado. Para mitigar las posibles pérdidas que estos cambios puedan tener en nuestra cartera, hay un concepto que conviene conocer y gestionar de forma correcta: el riesgo financiero. Pero ¿qué es exactamente?

¿Qué es el riesgo financiero?

El riesgo financiero es un concepto que hace referencia a la posibilidad de sufrir pérdidas con una inversión, ya sea por factores internos, como una mala gestión de los recursos, como externos, como un cambio a nivel político o económico. Este término, que expresa la probabilidad de que una operación no reporte los resultados que esperamos, está intrínsecamente ligado a la incertidumbre que rodea a las inversiones y afecta, en menor o mayor medida, a todo tipo de activos. Así, cuanto mayor sea la volatilidad que enfrenta un activo, mayor será su riesgo financiero, y viceversa.

Imagen de monedas en un artículo sobre qué es el riesgo financiero
 

Tipos de riesgos financieros más comunes 

Existen varias categorías de riesgos financieros y cada una de ellas puede tener incidencia en nuestras inversiones. Identificarlos resulta clave para gestionarlos de la manera correcta y reducir las posibles pérdidas.  

Riesgo de mercado 

Esta clase de riesgo se relaciona con las fluctuaciones en los precios de los activos (acciones, bonos o materias primas). Se divide en tres categorías:

  • Riesgo de cambio: se asocia a las variaciones de los tipos de cambio entre una divisa u otra y aparece en las inversiones que implican un cambio de divisa. 
  • Riesgo de tasas de interés: tal y como su propio nombre indica, es aquel que se relaciona con la probabilidad de que los tipos de interés suban o bajen.
  • Riesgo de mercado: es aquel que hace referencia a la probabilidad de que el valor de un activo baje, con su consecuente impacto en nuestra cartera. Es el más común y afecta a todo tipo de instrumentos, desde acciones a bonos

Riesgo de crédito

El riesgo crediticio se da cuando una de las partes firmantes de un acuerdo financiero no cumple con sus obligaciones contractuales. En el ámbito de las inversiones de particulares, esto puede ocurrir cuando una empresa o gobierno incumple el pago de su deuda. La calificación crediticia de un emisor es muy útil para evaluarlo. 

Riesgo operativo

Este tipo de riesgo está relacionado con errores internos, fallos en los sistemas o problemas de gestión en una empresa, que puedan afectar a su desempeño. Un caso común son los ciberataques que paralizan las operaciones. Para gestionarlo, las compañías invierten en tecnologías de seguridad y hacen auditorías periódicas para identificar vulnerabilidades. 

Riesgo de liquidez 

El riesgo de liquidez se refiere a la dificultad para convertir un activo en efectivo sin una pérdida significativa de valor. Esto puede suceder en mercados con poca actividad o al intentar vender activos menos líquidos, como pueden ser los bienes inmuebles o los instrumentos financieros complejos. 

Ejemplos prácticos de riesgos financieros 

A lo largo de la historia, se ha visto cómo los riesgos financieros han repercutido en el mundo de la inversión. Estos son algunos ejemplos que resumen su impacto: 

  • Ejemplo de riesgo de mercado: durante la crisis financiera de 2008, las bolsas globales sufrieron caídas drásticas, afectando a millones de inversores. 
  • Ejemplo de riesgo crediticio: el colapso de Lehman Brothers también en 2008 produjo pérdidas masivas para los inversores expuestos a su deuda. 
  • Ejemplo de riesgo de liquidez: en 2020 algunos fondos de inversión suspendieron reembolsos por la falta de liquidez en los mercados de renta fija. Este hecho causó pérdidas notables a inversores que necesitaban retirar su dinero. 
  • Riesgo operacional: el ciberataque a Equifax en 2017 expuso los datos de millones de personas, generando grandes pérdidas financieras y reputacionales para la empresa. 
Imagen de un hombre con papeles en un artículo sobre qué es el riesgo financiero
 

Métodos para gestionar el riesgo financiero 

A la hora de operar en los mercados, resulta vital gestionar de manera correcta el riesgo financiero. A pesar de que esta incertidumbre nunca se eliminará por completo, ya que los mercados son impredecibles, una correcta gestión puede ayudarnos a mitigar su impacto y a reducir las posibles pérdidas que podríamos sufrir con nuestras inversiones. Para ello, existen varias estrategias y herramientas de análisis que podemos emplear. Estas son algunas de las más conocidas. 

Diversificación y cobertura 

La diversificación y cobertura, o hedging, son dos de las estrategias más empleadas a la hora de protegerse del riesgo financiero

  • Diversificación. Consiste en distribuir las inversiones entre diferentes activos, sectores y geografías para reducir la dependencia de un único factor. Por ejemplo, una cartera con acciones, bonos y materias primas será menos sensible a la caída de un mercado. 
  • Cobertura (hedging). Se basa en emplear instrumentos derivados, como opciones o futuros, para protegerse contra movimientos adversos en el mercado. Por ejemplo, los contratos de futuros sobre divisas ayudan a gestionar el riesgo cambiario. 

Otras estrategias de gestión de riesgos 

Además de diversificar y apostar por instrumentos derivados, para mitigar el riesgo financiero de una operación también se pueden aplicar las siguientes estrategias: 

  • Establecer límites de pérdidas. Herramientas como el stop-loss ejecutan automáticamente una venta si el precio de un activo cae por debajo de un nivel predefinido. 
  • Hacer un análisis crediticio. Consiste en evaluar la calidad crediticia de las empresas o entidades emisoras de deuda para minimizar el riesgo crediticio. 
  • Monitorizar el mercado. Básicamente, significa realizar un seguimiento constante de los indicadores económicos y financieros para prever posibles cambios en el mercado y anticiparse a ellos. En este sentido, resulta también de interés mantenerse informado sobre los cambios regulatorios o políticos que puedan afectar a los mercados en los que nos gustaría invertir.

Herramientas para medir y controlar riesgos 

A la hora de invertir, la medición del riesgo financiero resulta esencial para tomar decisiones basadas en datos reales y precisos. Para ello, existen varias herramientas y métricas que nos permitirán obtener una imagen clara sobre la situación de un activo o empresa: 

  • Valor en Riesgo (VaR). Mide la pérdida potencial de una cartera bajo condiciones normales de mercado en un periodo de tiempo concreto. Por ejemplo, un VaR del 5% indica la posibilidad de perder un 5% de tu inversión en un día específico. 
  • Ratios financieros. Hay indicadores como el ratio de deuda sobre capital o la liquidez corriente que ayudan a evaluar la salud financiera de una empresa. Por ejemplo, una compañía con un alto nivel de endeudamiento es más sensible a los cambios en los tipos de interés. 
  • Modelos de simulación. Los escenarios de análisis de sensibilidad permiten estudiar cómo los cambios en factores específicos (intereses o tipos de cambio, afectan una inversión). 
  • Software especializado. Existen herramientas digitales o plataformas de análisis financiero muy prácticas con las que obtener datos en tiempo real y predicciones muy precisas. 

En este sentido, también resulta común entre los inversores institucionales realizar pruebas de esfuerzo (stress tests), unos exámenes que permiten evaluar cómo se comportaría una cartera en condiciones extremas de mercado

El riesgo financiero es algo inherente a las inversiones, pero con una buena gestión puede mitigarse y reducir su impacto. Conocer los diferentes tipos, aplicar estrategias eficaces y utilizar herramientas de medición protegerá nuestro capital y nos ayudará a aprovechar las oportunidades que vayan ofreciendo los mercados. 

 

Invertir con XTB

En XTB, puedes invertir hasta 100.000 euros al mes sin comisiones de compra y venta en más de 3.500 acciones y 700 ETF de grandes compañías a escala global. Además, aquellos que quieran invertir en varios tipos de activos a la vez pueden hacerlo a través de nuestros planes de inversión, una funcionalidad que permite combinar distintos títulos, programando las aportaciones de manera periódica y eligiendo tanto el importe como el plazo o método de pago. En concreto, nuestros usuarios pueden crear su plan de inversión a partir de tan sólo 15 euros, pudiendo elegir hasta 9 ETFs diferentes en cada uno de sus planes.

Este material es una comunicación publicitaria tal y como se entiende en el artículo 24.3 de la Directiva 2014/65/UE (MiFID II). La presente comunicación publicitaria no es una recomendación de inversión o información que recomiende o sugiera una estrategia de inversión en el sentido del Reglamento (EU) Nº 596/2014 sobre el abuso de mercado y el Reglamento Delegado (EU) 2016/958 por el que se completa el Reglamento (EU) nº 596/2014, ni se incluye en el ámbito del asesoramiento en materia de inversión recogido en la Ley de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión (artículo 125.1 g). La presente comunicación publicitaria se ha preparado con la mayor diligencia, transparencia y objetividad posible, presentando los hechos conocidos por el autor en el momento de su creación y está exento de cualquier elemento de análisis. Esta comunicación publicitaria se ha preparado sin tener en cuenta las necesidades del cliente ni su situación financiera individual, y no representa ninguna estrategia de inversión ni recomendación. En caso de que la comunicación publicitaria contenga información sobre el rendimiento o comportamiento del instrumento financiero al que se refiere, esto no constituye ninguna garantía o previsión de resultados futuros. El rendimiento pasado no es necesariamente indicativo de resultados futuros y cualquier persona que actúe sobre esta información lo hace bajo su propio riesgo. Los CFDs son instrumentos complejos y están asociados a un riesgo elevado de perder dinero rápidamente debido al apalancamiento. El 69% de las cuentas de inversores minoristas pierden dinero en la comercialización con CFDs con este proveedor. Debe considerar si comprende el funcionamiento de los CFDs y si puede permitirse asumir un riesgo elevado de perder su dinero.

Únete a más de 1.000.000 de Clientes de todo el mundo