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MACD: qué es, cómo funciona y cómo usar este indicador en trading

El MACD es uno de los indicadores técnicos más utilizados en el trading, pero también uno de los más malinterpretados. En esta guía explicamos qué es el MACD, cómo se calcula, cómo interpretar sus señales y cómo usarlo con criterio en distintas estrategias, sin mitos ni fórmulas mágicas.

El MACD es uno de los indicadores técnicos más utilizados en el trading, pero también uno de los más malinterpretados. En esta guía explicamos qué es el MACD, cómo se calcula, cómo interpretar sus señales y cómo usarlo con criterio en distintas estrategias, sin mitos ni fórmulas mágicas.

El MACD es uno de los indicadores técnicos más utilizados en el trading, pero también uno de los más malinterpretados. En esta guía explicamos qué es el MACD, cómo se calcula, cómo interpretar sus señales y cómo usarlo con criterio en distintas estrategias, sin mitos ni fórmulas mágicas.

Introducción al MACD: un viejo conocido que aún puede sorprender

Si llevas tiempo analizando gráficos, el MACD o Moving Average Convergence Divergence no te resulta algo raro. De hecho, es un nombre largo, pero basado en una idea bastante simple. Comparar el pulso del mercado a corto plazo con el de más largo recorrido y ver quién impone el ritmo.

Este indicador apareció en los años setenta, cuando los gráficos se dibujaban con más paciencia que píxeles, de la mano de Gerald Appel. Desde entonces, el MACD se ha convertido en un clásico. No porque sea infalible, sino porque ayuda a entender algo esencial: si el empuje comprador sigue vivo o si los vendedores ya están empezando a tomar posiciones.

En este artículo no vamos a tratar el MACD como si fuera un oráculo. La idea es explicarte qué es, cómo se construye y cómo se usa de verdad, con los pies en el suelo. Veremos sus piezas, los cruces que tantos traders esperan como si fueran señales divinas, las divergencias que avisan cuando el precio empieza a contar otra historia, las lecturas extremas y su utilidad como filtro de tendencia.

Y también hablaremos de lo incómodo, que es lo que casi nadie cuenta. Cuándo falla, cuándo llega tarde y por qué usarlo sin contexto puede salir caro. Todo con un tono profesional, claro y directo, sin adornos innecesarios, pero con el punto justo de ironía que recuerda una verdad básica del mercado: ningún indicador piensa por ti.

¿Qué es el MACD y cómo se calcula?

El MACD tiene tres piezas y conviene entenderlas bien, porque aquí no sobra nada.

  1. Primero está la línea MACD. Se obtiene restando una media móvil exponencial rápida, normalmente de 12 periodos, a otra más lenta, de 26. Dicho sin fórmulas: compara el ritmo reciente del precio con el de fondo. Si la media rápida se despega por arriba, el MACD se vuelve positivo y nos dice que el impulso alcista manda. Si cae por debajo, el mensaje es claro: los vendedores aprietan.
  2. La segunda pieza es la línea de señal. No tiene misterio, pero sí mucha utilidad. Es una media móvil, habitualmente de 9 periodos, aplicada a la propia línea MACD. Su función es poner calma donde hay ruido. Suaviza los movimientos y ayuda a que no reaccionemos a cada espasmo del mercado.
  3. La tercera es el histograma, probablemente la parte más visual del indicador. Sale de restar la línea de señal a la línea MACD y se representa con barras. Estas barras no predicen el futuro, pero cuentan una historia interesante: si crecen, el impulso se acelera; si se encogen, pierde fuelle. Barras positivas suelen asociarse a presión alcista; barras negativas, a presión bajista. Nada mágico, pero muy ilustrativo.

En pantalla, todo esto se traduce en dos líneas y un conjunto de barras debajo del gráfico de precios. La famosa combinación 12–26–9 no es un capricho: la EMA de 12 reacciona rápido a lo que acaba de pasar, la de 26 aporta contexto y la señal de 9 pone orden. Aun así, no es dogma. Un intradía puede preferir parámetros más nerviosos, como 8–17–9, o incluso ajustes extremos en mercados muy volátiles. Quien opera a largo plazo, en cambio, suele alargar los periodos para esquivar señales falsas.

Conclusión: el MACD es flexible. Pero como todo en trading, cuanto más lo adaptes a tu estilo sin entenderlo, más fácil será que te engañe.

MACD Analisis SP500

¿Cómo se interpreta el indicador?

Hay muchas maneras de leer el MACD, pero la más popular, y la que casi todo el mundo aprende primero, es fijarse en los cruces entre la línea MACD y la línea de señal. Cuando la línea MACD cruza de abajo arriba, se interpreta como una señal alcista. Y si ese cruce ocurre por encima de la línea cero, mejor aún: el contexto acompaña. A la inversa, cuando la línea MACD cae por debajo de la señal, la lectura es bajista, sobre todo si el cruce se produce en terreno negativo. Esa lógica tan directa explica por qué el MACD se usa a menudo para confirmar posibles giros de tendencia.

Cruces MACD

Otra lectura, más sobria pero muy útil, es observar dónde se sitúa el indicador respecto a la línea cero. Por encima de cero, la media rápida domina a la lenta y el sesgo general es alcista. Por debajo, manda la presión vendedora. Esta simple referencia ayuda a filtrar operaciones y evita pelearse con la tendencia principal, algo que suele salir caro.

Linea 0 MACDLas divergencias añaden una capa más de información. Una divergencia alcista aparece cuando el precio sigue marcando mínimos más bajos, pero el MACD deja de acompañar y empieza a subir. El mensaje es claro: el impulso bajista se debilita. En el caso contrario, una divergencia bajista surge cuando el precio hace nuevos máximos, mientras el MACD se queda rezagado y dibuja máximos descendentes. Estas situaciones pueden anticipar giros relevantes, aunque conviene recordar que “pueden” no significa “deben”.

Divergencia MACD
 

Por último, están las lecturas extremas del histograma. Barras muy altas sugieren un impulso alcista excesivo; barras muy profundas, un castigo bajista quizá exagerado. Algunos traders buscan ahí reversiones, pero este enfoque exige paciencia y sangre fría. Un mercado fuerte puede mantenerse en extremo mucho más tiempo del que uno imagina, y adelantarse demasiado suele ser más peligroso que llegar tarde.

Lecturas Extremsa histograma MACD

Estrategias de trading con el MACD

En el mundo del trading con MACD destacan cuatro enfoques clásicos: los cruces, las divergencias, las lecturas extremas y el filtro de tendencia. Veamos cada uno de ellos.

Operar los cruces del MACD

La estrategia más popular consiste en comprar cuando la línea MACD cruza al alza la línea de señal y vender cuando la cruza a la baja. Esta idea parte de que los extremos de mercado suelen venir acompañados de un impulso debilitado: si el indicador se da la vuelta, podría ser la antesala de un giro.

Imagina que estás analizando el índice S&P 500. En 872 casos históricos, cada vez que el histograma del MACD pasaba de negativo a positivo, el mercado tendió a subir en las semanas siguientes, aunque no superó simplemente al hecho de comprar y mantener el índice. Por el contrario, cuando el histograma cruzaba a negativo, el resultado no fue especialmente favorable: había muchas señales falsas y el índice seguía subiendo. Con el oro la historia cambia: comprar cuando el MACD se vuelve positivo produjo mejores resultados en décadas anteriores, pero desde los años 2000 la ventaja desaparece. En el caso del índice del dólar estadounidense, las señales bajistas ofrecieron cierto sesgo a la baja, pero los mayores beneficios se dieron antes de la década de 1990.

Estas estadísticas demuestran que la estrategia de cruzar el MACD funciona mejor en mercados con tendencia clara y pierde eficacia en rangos laterales. Además, suele producir demasiadas señales para los operadores de corto plazo. Una forma de filtrarlas es esperar a que el cruce se confirme al cierre de la vela diaria o combinarlo con un filtro como un RSI o una media de 200 periodos.

Buscar divergencias para anticipar giros

Otra estrategia habitual consiste en detectar divergencias entre el precio y el MACD. La idea es comprar cuando el precio hace un mínimo más bajo y el MACD un mínimo más alto (divergencia alcista), o vender cuando el precio hace un máximo más alto y el MACD un máximo más bajo (divergencia bajista). Estos patrones pueden señalar que la tendencia se debilita y prepararse para un giro.

Sin embargo, esta táctica presenta varios problemas. En primer lugar, identificar divergencias de forma objetiva es complicado: el ojo humano tiende a ver lo que quiere ver. Además, las divergencias pueden fallar y prolongarse durante mucho tiempo. Por ejemplo, el índice S&P 500 mostró una divergencia bajista en 2017, pero el mercado siguió subiendo durante meses. Del mismo modo, una divergencia alcista en el par EUR/USD en 2016 predijo un rebote, pero el rally tardó en materializarse. La clave para usar divergencias es combinarlas con niveles de soporte y resistencia y un plan de salida claro.

Leer las lecturas extremas del histograma

La tercera estrategia se basa en apostar contra el consenso cuando el histograma del MACD alcanza niveles extremos. Si las barras son excepcionalmente altas, se asume que el mercado está sobrecomprado y se esperan caídas; si son extremadamente bajas, se anticipa un rebote. En el oro, por ejemplo, esta técnica permitió identificar techos en 2015 y 2019, mientras que en el S&P 500 señaló mínimos en varias ocasiones. No obstante, los mercados pueden permanecer “irracionales” más tiempo del que podemos mantener una posición. Un extremo puede volverse más extremo, y una corrección puede tardar en llegar. Por eso se recomienda ajustar el tamaño de la posición y usar un stop‑loss para limitar el riesgo.

Utilizar el MACD como filtro de tendencia

La última estrategia consiste en emplear el MACD como un filtro de tendencias. En vez de entrar y salir con cada cruce, se usa la posición del histograma para determinar la dirección general y luego se buscan señales en otros marcos de tiempo. Por ejemplo, si analizas gráficos diarios, puedes usar el MACD semanal: si el histograma semanal es positivo, solo tomarás operaciones largas en el gráfico diario; si es negativo, solo operaciones cortas. De esta manera, te alineas con la tendencia dominante y evitas operar contra el mercado. Algunos estudios muestran que este enfoque es más robusto que los cruces, pero tampoco es una garantía de éxito.

¿Funciona el MACD? Resultados y escepticismo

Los backtests realizados por diversos analistas revelan que el MACD ofrece ventajas modestas en algunos mercados pero no siempre supera a la estrategia de “comprar y mantener”. Por ejemplo, en el S&P 500, ir largo cuando el histograma es positivo batió ligeramente al índice a corto plazo, pero no a largo plazo. En el oro, las señales alcistas fueron útiles antes del año 2000, pero después perdieron fuerza. Y en el dólar estadounidense, los beneficios de vender con el MACD negativo fueron significativos solo antes de 1990. Estos datos demuestran que el indicador no funciona igual de bien en todos los activos ni en todas las épocas.

Además, el MACD tiene sus puntos débiles:

  • Puede generar señales tardías, ya que se basa en medias móviles y, por tanto, es un indicador rezagado.
  • Produce muchas señales falsas en mercados laterales.
  • Las divergencias son subjetivas y difíciles de automatizar.
  • Las lecturas extremas pueden ser engañosas porque un extremo puede prolongarse.

Por eso, muchos traders recomiendan usar el MACD junto con otros indicadores, como el RSI, el estocástico o medias móviles simples. Combinando distintas herramientas es posible obtener señales más fiables y reducir las falsas alarmas.

Cómo configurar y usar el MACD en la práctica

Si estás empezando, la configuración 12‑26‑9 es un buen punto de partida, ya que es la más utilizada y la que encontrarás por defecto en la mayoría de plataformas. Sin embargo, no dudes en ajustar los parámetros. En plazos muy cortos, podrías usar un 8‑17‑9 para reaccionar más rápido, mientras que en plazos largos puedes probar 20‑50‑10 para filtrar mejor el ruido. También puedes experimentar con medias móviles simples (SMA) en lugar de exponenciales, lo que suaviza aún más las señales.

A la hora de operar, sigue estos consejos:

  1. Usa el MACD en conjunto con la acción del precio. Observa los niveles de soporte y resistencia y la forma de las velas. Un cruce alcista tiene más probabilidades de funcionar si ocurre cerca de un soporte y se acompaña de una vela de rechazo.
  2. Confirma con otros indicadores. Un RSI por encima de 70 o por debajo de 30 puede reforzar una señal del MACD, pero también puede advertir de sobrecompra o sobreventa antes de que el MACD lo haga.
  3. Adapta los marcos de tiempo. Utiliza el MACD semanal para filtrar la tendencia y el diario o horario para afinar la entrada.
  4. Gestiona el riesgo. Usa stops ajustados y evita abrir posiciones demasiado grandes basándote solo en una señal del MACD.
  5. Practica en una cuenta demo antes de operar con dinero real. Muchas plataformas permiten configurar el MACD e incluso probar estrategias automatizadas con datos históricos para que puedas evaluar su rendimiento.

Ejemplo práctico de MACD: un cruce en la práctica

Para ilustrar cómo se puede usar el MACD, tomemos un ejemplo sencillo. Supongamos que observas un gráfico diario del EUR/USD. Tras una caída pronunciada, el par comienza a consolidarse cerca de un soporte importante. El MACD ha estado negativo durante varias semanas, pero un día la línea MACD cruza al alza la línea de señal y el histograma se vuelve positivo por primera vez en semanas. Al mismo tiempo, el RSI sale de la zona de sobreventa y aparece una vela de rechazo en el soporte.

En este escenario, el cruce del MACD te avisa de que el impulso bajista se está debilitando. La coincidencia con el soporte y la confirmación del RSI le dan más credibilidad a la señal. Podrías abrir una posición larga con un stop por debajo del mínimo reciente y un objetivo cercano a la siguiente resistencia. ¿Funcionará siempre? Por supuesto que no, pero al menos habrás utilizado el MACD como parte de un sistema coherente y no como un oráculo.

Conclusión: el MACD como herramienta de trading, no como varita mágica

El MACD tiene algo de elegante porque dice mucho sin levantar la voz. En un solo panel te muestra cómo se relaciona el movimiento inmediato del precio con la tendencia de fondo, y eso, bien leído, aporta contexto. Cuando entiendes cómo se construye y qué está midiendo cada una de sus partes, deja de ser un dibujo bonito y se convierte en una herramienta útil para detectar cambios de impulso, filtrar operaciones dudosas y dar respaldo a tu análisis técnico.

Ahora bien, las distintas formas de usarlo, cruces, divergencias, lecturas extremas, no son recetas infalibles. Cada una ofrece una lente distinta para mirar el mercado y cada una tiene sus puntos flacos. Ignorarlos es la forma más rápida de confiar demasiado en el indicador y acabar tomando malas decisiones.

Conviene recordarlo siempre: el MACD no reemplaza al precio, ni mucho menos a la gestión del riesgo. Es un complemento, no un sustituto. Y como ocurre con casi todo en trading, se comporta mejor en algunos activos y fases de mercado que en otros. Saber cuándo aplicarlo y cuando no, es parte del oficio. Utiliza el MACD con criterio. Ajusta sus parámetros a tu estilo de trading, combina sus señales con otras herramientas y, sobre todo, mantén una mentalidad flexible. Los mercados están llenos de sorpresas, y el mejor indicador sigue siendo tu capacidad para interpretar la información y adaptarte. Si logras ver el MACD como un aliado y no como una fórmula mágica, tendrás una ventaja adicional en tu camino como trader.

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